domingo, 18 de agosto de 2013

VERANO 20 DE 37

EXTERIOR. NOCHE

Plano fijo. Los dos protagonistas están sentados en la acera de la carretera principal del pequeño pueblo. Algunas personas pasan por detrás de ellos dando un paseo.

HUGO mira de reojo a LOLA y suspira.

HUGO
Creo que lo que intentaba decirte esta tarde es que estoy enamorado de ti. Lo cierto es que no puedo asegurarlo, ya sabes que me medico, así que puede ser que en realidad quiera matarte y lo exteriorice como enamoramiento.

LOLA saca en silencio un pequeño neceser de tela morado. Lía un cigarro con soltura y se lo pone en los labios.

LOLA
¿Tú crees...?

Se enciende el cigarro y suelta una bocanada de humo denso.

HUGO
Estoy bastante seguro. No sé, me late fuerte el corazón cuando te tengo cerca. Además he vuelto a ejercitar los músculos de mi cara... Me refiero a sonreír. Joder, me sigue costando expresarme.

LOLA
Me refería a que si crees que si cocinásemos a las personas como lo hacemos con el pollo tendrían la piel igual de crujiente. Es una manera original de matar o morir.

HUGO
He pensado lo de matarte porque he leído algo de los rusos y son muy concienzudos a la hora de explicar lo que se siente en cada segundo de la vida de una persona. Hablaban de que el corazón palpitaba muy fuerte, que sudan las manos... Creo que también decían algo de un revoltijo de pensamientos y luego mucha lucidez. Eso me pasa contigo. 

LOLA le pasa el cigarro después de darle otra calada. HUGO lo coge y da un par de caladas rápidas.

Estoy hecho un lío y me da miedo mañana. Mañana se acaba el verano... No, el verano no, ni siquiera las vacaciones, pero mañana volvemos a casa. No, mi casa ahora eres tú. Mi hogar, quería decir mi hogar. Mi casa es una mierda, está llena de orden; mi psicóloga dice que no debo dejar espacio al caos. Pero tú eres caos y me has sentado realmente bien.

LOLA
Creo que no nos dejarían.

Coge el cigarro de sus manos.

Creo que deberías de dejar a los rusos a un lado, son una mierda. No te digo que leas novelas de vampiros adolescentes, pero entre Tolstoi y Stephenie Meyer hay un amplio abanico de posibilidades que no te chamuscarán el cerebro como esos chupasangre y estarán a la altura de esos aburridos bebedores de vodka.

HUGO
Si nos dejasen hacer todo lo que quisiéramos, ahora mismo te estaría haciendo el amor aquí mismo, sobre el asfalto y sin importar la gente que pase.

LOLA
¿Por qué dices que soy caos?

HUGO
Porque no planeas nada, no piensas dos veces las cosas... A veces ni una, lo haces y punto. Llegas a mi puerta subida en una bicicleta después de doce años y entras en casa como si no hubiese pasado el tiempo. 

LOLA
Sí que ha pasado. Yo te recordaba con un bañador azul y una capa roja. Ahora llevas bañadores de rayas y no hay capa.

LOLA le vuelve a pasar el cigarro.

Da igual, sigues siendo el único héroe de verdad que conozco. Los demás mienten, dicen que son héroes y cuando de verdad necesitas esa capa... la ves, pero volando en dirección contraria. Tú por defecto dices la verdad, es una gran virtud.

HUGO
¿Acabas de llamarme defectuoso?

LOLA
No. Acabo de decir que tus defectos son virtudes para mí.

HUGO
¿Y por qué no seguir esto después de verano? ¿Por qué no seguir?

LOLA
Porque nos funcionaría. Si funciona no hay drama. Sin drama no hay inspiración. Yo necesito inspiración para hacer lo que hago.

HUGO termina el cigarro y lo tira lejos. Mira a LOLA y coge su mano. Mira detenidamente la mano y luego la suelta.

HUGO
De todos modos, creo que podríamos probar lo de cocinar personas. La gente subestima el canibalismo por amor.

LOLA sonríe, le besa y se levanta. HUGO mira sentado cómo se sube en la bicicleta. LOLA sale de plano. Fundido en negro. Palabra FIN en blanco. CRÉDITOS.