lunes, 17 de diciembre de 2012

Gravedad

Hay quienes consideran que todo tiene una explicación, que nada está movido por el azar, que creen en la tercera ley de Newton y se ríen del destino. ¿Adivinas quién es uno de estos cínicos? Sí, Él.
Dicen que cuando un gato negro se cruza en tu camino da mala suerte. Hace un tiempo, cuando Él iba de camino a la universidad, uno de esos supuestos portadores de mala suerte pasó corriendo frente a él y, al mirarle, otro de los estudiantes que montaba en bicicleta le embistió y le provocó un esguince en la caída. Su abuelo, cuando fue a verle al hospital, y después de escuchar su historia, hizo un comentario sobre el tema de la mala suerte. Él pensó que aquello era absurdo, la "mala suerte" había sido sólo un desencadenamiento de factores adversos: Él se había distraído con el gato, que casualmente era de color negro, lo que le había impedido poder ver al chico de la bici para poder esquivarle; la noche anterior había llovido, de modo que el suelo se había mojado y las resbaladizas suelas de sus zapatillas no tenían la suficiente adherencia para soportar el impacto.
Cuando le explicó aquella relación a su romántico y tierno abuelo, él simplemente negó con la cabeza, con una mueca de esas que pone la gente mayor cuando da un caso por perdido. Para evitar una discusión, como las que tenían habitualmente por temas (tan absurdos para Él) como la falta de sensibilidad, la necesidad de un toque más sentimental o la existencia de la inexactitud en las vidas, le pidió que se marchase porque necesitaba descansar. Se sentía mal por haber alcanzado ese estado de Guerra Fría con su abuelo, pero parecía que cualquier excusa era buena para lanzar la artillería. Y todas las discusiones acababan en que el hombre le decía que tenía que dejar a su novia porque, por increíble que pareciese, era más fría e insensible que Él y en la censura que Él le ponía por verse con una chica mucho más joven que él.
Ya se sabe que la pasión y la razón nunca han sido buena pareja de baile y ellos dos son la viva representación de esas ideas tan conflictivas y contrapuestas. A lo mejor, la pasión con un poco de cordura podría no quemarse a sí misma; quizás la razón con un poco de sentimiento se templase... Pero son tercos como mulas, se parecen demasiado en el fondo.
Pero hay un punto, un pequeño y diminuto punto donde todo converge, donde ni siquiera la gravedad tiene poder, el lugar donde todo da igual, donde Él, la novia de Él, P, el abuelo de Él, Artista, Ocaso, yo, él, tú y todo lo que es en algún sentido imposible, se encuentra en un ordenado caos.

2 comentarios:

  1. Escribes, y es tan fácil leerte, te metes hasta dentro en tu historia, y esperas que no tardes tanto en el próximo escrito, P ya es parte de nosotros y queremos saber si se encuentra o si el amor llena su vida, o si prefiere la soledad, o El la seduce para el resto de su vida....., me cautivas con tu narrativa.

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  2. No creo en la mala suerte, pero si puede ser en un ordenado caos.

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